Mié. Nov 30th, 2022

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Por: Yezid Fernando Niño Barrero / Gerente Técnico Consejo Colombiano de Seguridad / Bogotá, Colombia / Enero de 2021. 

Después de un año complejo de cambios e incertidumbres, donde la planificación a largo plazo no fue posible y las decisiones se debieron tomar en el día a día, nos vemos enfrentados a un 2021 con la expectativa de saber si los cambios que tuvo el mundo se van a mantener o, por el contrario, volveremos a la “normalidad” que ya conocíamos. Esas expectativas de un nuevo año van a estar, seguramente, marcadas por el intento de cumplir las metas no alcanzadas en el 2020, metas que también estarán limitadas por una pandemia aún activa, en un año que inicia con nuevas cepas del virus y con las vacunas que se van aprobando poco a poco por las autoridades competentes en el mundo, pero aún con la certeza de que la pandemia no ha terminado.

Durante la década del 2010 empresas y organizaciones empezaron a trazar planes a mediano plazo, muchas de ellas, en compañía de asesores, coach y motivadores. Trazaron metas con el lema “visión 20/20”, haciendo un juego de palabras entre el año 2020 y la agudeza visual esperada en una persona, lo que algunos pueden llamar “visión perfecta”. Sin embargo, el año 2020 no fue lo esperado: según la Unidad Macroeconómica de Análisis – UMAC, de la Universidad Nacional de Colombia, la industria manufacturera decreció -21,6 % frente al primer trimestre del 2019 y -25,4 % el segundo trimestre del mismo año (Urrea-Ríos & Piraján, 2020).

Por otro lado, con corte al 30 de diciembre de 2020, el país había presentado un total de 6.231 casos confirmados de COVID-19 en empresas y un total de 22 muertes, 3.798 casos confirmados en las Fuerzas Militares y 1.752 en la Policía; así mismo, en el personal de salud se confirmaron un total de 10.082 casos, con 56 muertes en total[1]. Lo anterior muestra que, a parte de los graves impactos que ha tenido la pandemia en términos de salud pública, la afectación de los trabajadores de diferentes sectores económicos también ha sido muy alta y amerita tener en consideración estos datos, con el fin de limitar el impacto de la pandemia en 2021 hasta que sea claro su fin.

Cerrando el año, el Departamento Administrativo de Nacional de Estadística (DANE) reportó, en el Informe de Mercado Laboral, que la tasa de desempleo para noviembre de 2020 fue de 13,3 % (DANE, 2020). Aunque la cifra ha mejorado con respecto al mes de mayo de 2020, que alcanzó el 21,4 %, aún está por encima de las cifras de antes de la pandemia. Esto sin contar que, según cifras publicadas en el Observatorio de Seguridad y Salud en el Trabajo del Consejo Colombiano de Seguridad, para el tercer trimestre de 2020, el número de trabajadores afiliados al sistema general de riesgos laborales disminuyó en un total de 644.860, es decir, que más de 600 mil trabajadores ya no cuentan con la protección de una ARL, ya sea por pérdida de empleo o precarización de este.

Los datos anteriores muestran que el impacto económico y productivo en las empresas, sumado a la afectación del empleo y la calidad de los puestos de trabajo, imponen retos importantes para la seguridad social del país y, en particular, para la seguridad y salud en el trabajo, que tendrá que ver cómo las empresas buscarán optimizar sus recursos, disminuyendo inversiones en seguridad. Sumado a esto, las ARL, golpeadas por el impacto de la enfermedad laboral y disminución de sus ingresos, seguramente reducirán sus inversiones en prevención, así mismo, menos empleos formales implican menos empleadores conscientes, que busquen implementar sistemas de gestión y prácticas en seguridad y salud en el trabajo para la protección de sus trabajadores y prevenir los accidentes de trabajo y las enfermedades laborales.

Con este panorama, sin el ánimo de ser premonitorios ni hacer un ejercicio de prospectiva, haciendo un análisis de lo sucedido en el año 2020 y fundamentado en la experiencia obtenida, en datos de análisis bibliométricos de ciertas temáticas en seguridad y salud en el trabajo, y la revisión en diversos portales y fuentes de información, se plantean los siguientes temas que pueden ser tendencia en 2021 en materia de Seguridad y Salud en el trabajo (SST):

Elementos de protección personal adaptables e inteligentes

Desde hace algunos años se viene hablando de elementos de protección personal – EPP inteligentes, o dispositivos electrónicos que incorporan tecnología que pueden ayudar a proteger a los trabajadores. A partir del año 2012 se encuentra acuñada la expresión “Smart PPE” en publicaciones científicas reportadas por la base de datos Scopus.

Así mismo, se viene hablando de la posibilidad de adaptar mejor los EPP a las condiciones antropométricas de los trabajadores, incluso hacerlos personalizables o “customizables” para el tipo de tarea a desarrollar.

Una publicación reciente presenta un prototipo de casco inteligente que monitorea las condiciones en el entorno de los trabajadores y realiza una evaluación de riesgos casi en tiempo real, incorporado a la protección de los trabajadores aspectos como el Internet Industrial de las Cosas (IIoT) y la Inteligencia Artificial (IA) (Campero-Jurado, Márquez-Sánchez, Quintanar-Gómez, Rodríguez, & Corchado, 2020).

2021 puede ser un año para que la experiencia de la pandemia, en la necesidad de suministrar EPP para todos los trabajadores independiente del sector económico, sea capitalizada para fomentar el desarrollo de las nuevas tecnologías en la protección de los trabajadores.

Perspectiva de género en la seguridad y salud en el trabajo

Haciendo revisión de diferentes temáticas en materia de seguridad y salud se observó que, utilizando la herramienta VOSViewer, era prevalente la incorporación de términos como “male” y “female” en las investigaciones publicadas en los últimos cinco años. Lo que podría interpretarse como una incorporación reciente de la perspectiva de género en la investigación en SST.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) menciona que “reconocer la diversidad en la fuerza de trabajo, incluidas las diferencias de género, es esencial para garantizar la seguridad y la salud tanto de los trabajadores como de las trabajadoras” (OIT, n.d.).

Por su parte, la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo resalta que “existen diferencias que afectan a los riesgos a los que se enfrentan los hombres y las mujeres”. Donde las mujeres:

  • Trabajan en sectores específicos y en tipos de trabajo específicos;
  • equilibran dobles responsabilidades en el trabajo y en el hogar;
  • cuentan con poca representación a escala de supervisión y dirección;
  • son físicamente distintas a los hombres, aunque existen más variaciones entre mujeres que entre hombres y mujeres, por ejemplo, respecto de la fuerza física; y
  • realizan trabajos que se presumen erróneamente como seguros y fáciles.

Por otro lado, una investigación adelantada por la Universidad Nacional de Colombia, sobre el conocimiento preventivo y su práctica entre hombres y mujeres, mostró que las mujeres son menos propicias para contraer la infección de COVID-19 debido a su mejor comportamiento de práctica que los hombres (Rivera Diaz et al., 2020), situación que podría considerarse en la definición de políticas y prácticas de SST en las empresas.

Todo lo anterior muestra un derrotero interesante para que dentro de la investigación y dentro del desarrollo de acciones específicas en SST se incluya la perspectiva de género, entendiendo las diferencias y fortalezas entre hombres y mujeres, para asegurar mayor equidad y mejores condiciones de seguridad.

Trabajo en casa y teletrabajo

En Colombia, el teletrabajo fue reglamentado por la Ley 1221 del 2008 y el decreto 884 del 2012, definido como “una forma de organización laboral, que consiste en el desempeño de actividades remuneradas o prestación de servicios a terceros, utilizando como soporte las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), para el contacto entre el trabajador y la empresa, sin requerirse la presencia física del trabajador en un sitio específico de trabajo”.

Sin embargo, la pandemia obligó a que un gran número de trabajadores tuviera que desempeñar sus funciones laborales desde casa, de manera extraordinaria, como medida de protección de la población frente a la enfermedad producida por el SARS-CoV-2. Estas actividades, de acuerdo con las medidas establecidas por el gobierno nacional, se denominaron trabajo en casa, desmarcándolo de la definición de teletrabajo y del cumplimiento de todos los requisitos establecidos en la regulación vigente.

Considerando que para muchas empresas ha sido exitoso este modelo, y teniendo en cuenta que aun no hay una fecha definitiva para la finalización de la pandemia y posiblemente se sigan definiendo nuevos confinamientos, se han presentado diferentes proyectos de Ley en el Congreso de la República para reglamentar el trabajo en casa, señalando que no necesariamente sea desarrollado con el uso de las TIC como lo es el teletrabajo y dando responsabilidades específicas a empleadores, trabajadores y ARL.

Sustancias químicas

Desde que Colombia inició el camino para adherirse a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), uno de los aspectos que ha requerido un gran trabajo es lo relacionado con sustancias químicas. Para dar cumplimiento a los requisitos de OCDE y establecer los compromisos del país, se firmó el documento CONPES 3868 en 2016, que define la “política de gestión del riesgo asociado al uso de sustancias químicas”.

De allí, se desprenden diferentes temas como la adopción e implementación del Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Sustancias Químicas (SGA), el Programa de Sustancias Químicas de Uso Industrial (PSQUI), el Programa de Prevención de Accidentes Mayores (PPAM), entre otros. Todos estos aspectos han tenido diferente nivel de avance, pero la mayoría de estos tenían metas definidas para su cumplimiento en 2020.

Es por esto que se espera que varios de estos temas tengan una definición durante 2021, en especial la implementación del SGA en lugares de trabajo, el PPAM y el PSQUI, que durante el 2020 tuvieron procesos de discusión y consulta pública.

Educación, capacitación y entrenamiento de trabajadores con uso de las TIC

El aumento de la interconectividad y el uso de herramientas de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones durante la pandemia ayudó a acelerar el aprendizaje de los trabajadores en el uso de estas tecnologías, aproximándolos de manera importante al uso de las herramientas de la comunicación en línea, no solo para reuniones y trabajo, sino para el entrenamiento y la formación.

En 2021, aún con limitación para las reuniones masivas y aprovechando las ventajas de la tecnología, se visualiza que las empresas que puedan optimizar este uso de las herramientas podrán fortalecer sus procesos de formación y entrenamiento de los trabajadores y, así, aumentar la cobertura, cantidad y calidad.

El reto importante es que los programas de capacitación en seguridad y salud en el trabajo tengan la capacidad de adaptarse al nuevo modelo de formación, brindando herramientas nuevas y haciendo uso de la gamificación, que permita llevar los mensajes de maneras más prácticas y efectivas.

Salud mental y trabajo

Otro aspecto que se ha visto altamente impactado durante la pandemia ha sido la salud mental, más allá del riesgo psicosocial intralaboral, los trabajadores en casa vieron impactada su vida familiar, personal y, por supuesto, la vida laboral; para algunos se iniciaron o incrementaron problemas relacionados con la esfera mental.

Los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos señalan que “el miedo y la ansiedad, así como otras emociones fuertes que provoca esta nueva enfermedad pueden ser abrumadoras y el estrés en el lugar de trabajo puede provocar agotamiento mental”, así mismo, se señala que “los factores más frecuentes relacionados con el trabajo que pueden contribuir al estrés durante una pandemia” son (CDC, 2020):

  • Preocupación por el riesgo de exposición al virus en el trabajo.
  • Atender las necesidades personales y familiares mientras trabaja.
  • Manejar los cambios en su carga de trabajo.
  • Falta de acceso a las herramientas y equipos necesarios para realizar su trabajo.
  • La sensación de no estar contribuyendo lo suficiente en su trabajo o culpa por no ser trabajador en la primera línea de defensa.
  • Incertidumbre acerca del futuro en su trabajo y/o empleo.
  • Tener que aprender a usar herramientas de comunicación nuevas y superar dificultades técnicas.
  • Adaptarse a otro espacio y/u horario laboral.

Todas estas situaciones durante el 2021 se seguirán presentando y seguirá siendo un reto para las empresas afrontar la necesidad de mantener a sus trabajadores sanos, física y mentalmente, en búsqueda de mantener o mejorar la productividad y el desempeño organizacional.

El mundo de la seguridad y salud en el trabajo tiene un mundo de oportunidades en 2021 para posicionarse, no como el gasto obligatorio para el cumplimiento legal, sino como una herramienta esencial en la planeación estratégica y la toma de decisiones en las organizaciones.

Finalmente, en un futuro un poco más lejano, aspectos como el uso de exoesqueletos en la manipulación manual de cargas, los vehículos autónomos, la adaptación de puestos de trabajo al cambio climático, entre otros, son aspectos que, ligados a la tecnología, empiezan a ver un desarrollo aplicable a la protección de los trabajadores, pero, sobre todo, buscando hacer que las empresas sean más productivas con fundamento en la seguridad y salud en el trabajo.

Bibliografía

  • Campero-Jurado, I., Márquez-Sánchez, S., Quintanar-Gómez, J., Rodríguez, S., & Corchado, J. M. (2020). Smart helmet 5.0 for industrial internet of things using artificial intelligence. Sensors (Switzerland), 20(21), 1–27. https://doi.org/10.3390/s20216241
  • CDC. (2020). Empleados: cómo manejar el estrés laboral y aumentar la resiliencia durante la pandemia del COVID-19 | CDC. Retrieved December 30, 2020, from LA COMUNIDAD, EL TRABAJO Y LA ESCUELA website: https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/community/mental-health-non-healthcare.html
  • DANE. (2020). Comunicado de Prensa. Gran Encuesta Integrada de Hogares. Noviembre de 2020.
  • Organización Internacional del Trabajo. (n.d.). Género y seguridad y salud en el trabajo. Retrieved December 30, 2020, from Áreas de Trabajo website: https://www.ilo.org/safework/areasofwork/gender-and-occupational-safety-and-health/lang–es/index.htm
  • Rivera Diaz, P. A., Rubiano Daza, H., Quintero Quimbaya, J. C., Hoyos Armero, D. P., Herrera Ramírez, C., Rivera Ospitia, S. M., & Ortiz, C. P. (2020). Conocimiento preventivo y su práctica entre la población de Colombia hacia la enfermedad por Coronavirus (COVID-19): una perspectiva de género. Revista Colombiana de Ciencias Químico-Farmaceúticas, 49(3), 1–14. https://doi.org/http://dx.doi.org/10.15446/rcciquifa.v49n3.91344
  • Urrea-Ríos, I. L., & Piraján, J. (2020). Impacto de la pandemia covid-19 sobre la economía colombiana. Una pandemia temporal con efectos permanentes. SSRN. https://doi.org/10.2139/ssrn.3678321
  • [1] Información tomada de COVID-19 en Colombia. Reporte 30-12-2020, 4:40 p.m. https://www.ins.gov.co/Noticias/Paginas/coronavirus-conglomerados.aspx.

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