Mar. Jun 21st, 2022

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Por: Daniel Arturo Quiroga Vargas / Ingeniero químico / Especialista en gerencia en salud ocupacional / Estudiante maestría en salud y seguridad en el trabajo / Líder técnico del CCS / Agosto de 2020

Introducción

Los efectos agudos sobre la salud, originados por la exposición a productos de limpieza y desinfección, son bastante conocidos. En el año 2019, de acuerdo con cifras consolidadas por el Consejo Colombiano de Seguridad, el Centro de Información de Seguridad sobre Productos Químicos (CISPROQUIM®) atendió 11.182 eventos de emergencia, de los cuales 769 (6.9%) de los casos correspondieron a intoxicaciones con desinfectantes domésticos, limpiadores, jabones y detergentes (Hernández, 2020a).

Las estadísticas del Sistema Nacional de Datos Sobre Intoxicaciones de los Estados Unidos (NPDS, por su sigla en inglés), reportan que entre los años 2012 y 2016 los Centros Toxicológicos de dicho país recibieron un promedio de 44.000 consultas por año, relacionadas con productos que contienen Hipoclorito de Sodio; lo que corresponde al 2% del total de eventos atendidos anualmente. En Europa, por otra parte, información consolidada de los Centros Toxicológicos de Francia, Italia, Bélgica, Grecia, Turquía, España y Portugal, da cuenta de 21.915 casos de intoxicación con Hipoclorito de Sodio en un periodo de tres años, involucrando todas las vías de exposición (Slaughter et al., 2019).

Almacenamiento de productos de limpieza y desinfección. Fuente: 123rf.com

En el marco de la actual pandemia por COVID-19, los productos químicos de limpieza y desinfección han sido ampliamente empleados dentro de la estrategia de prevención de la transmisión del agente patógeno SARS-CoV-2. En los Estados Unidos, tan solo entre Enero y Marzo de 2020 los Centros Toxicológicos atendieron un total de 45.550 consultas relacionadas con este tipo de sustancias (Chang et al., 2020). Para establecer las razones detrás de la materialización de dichos eventos, en el mes de mayo de 2020  los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés), realizaron una encuesta a 502 adultos, encontrando que los usuarios de estos productos desarrollan prácticas de alto riesgo para su salud y la de personas cercanas, como la preparación insegura de soluciones, la mezcla de diferentes productos para “potenciar su efecto”, el almacenamiento al alcance de niños e individuos vulnerables, la aplicación de desinfectantes domésticos directamente sobre los productos alimenticios (frutas y verduras) y sobre las manos y la piel, así como su inhalación e incluso su ingestión (Gharpure et al., 2020).

Los efectos crónicos sobre la salud de las personas expuestas ocupacionalmente a productos de limpieza y desinfección están asociados a enfermedades que se manifiestan con el tiempo, después de un periodo prolongado de exposición a “bajas” dosis de estas sustancias, por debajo del nivel que puede generar los efectos agudos descritos anteriormente. Como sucede con otras sustancias químicas, muchos de los efectos crónicos son aún desconocidos, por lo que es difícil establecer una relación entre la exposición y la enfermedad, a consecuencia del largo periodo de latencia (Niño-Barrero et al., 2020).

Entre los posibles efectos crónicos sobre la salud de las personas que desarrollan labores de limpieza y desinfección, se encuentran el asma ocupacional, la exacerbación de asma de origen común, la bronquitis crónica (Bello et al., 2009), la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, tanto por el uso directo de las sustancias químicas, como por una exposición indirecta o pasiva (Carder et al., 2019; Moual et al., 2014), la dermatitis irritativa de contacto, por agresión sobre la capa protectora externa de la piel (Araghi et al., 2020), y el cáncer de origen ocupacional (Dragani, 2020).

En el presente artículo se abordará precisamente la prevención del cáncer de origen ocupacional que puede ser causado por los derivados clorados presentes en el ambiente laboral durante el desarrollo de estas actividades, generados a partir de reacciones del Hipoclorito de Sodio y de otros productos precursores de Cloro.

Generación de derivados clorados en labores de limpieza y desinfección

Blanqueadores, removedores de moho, limpiadores de inodoros, aerosoles de limpieza y  geles y polvos abrasivos contienen Hipoclorito de Sodio en una concentración aproximada del 5%, como único ingrediente activo o acompañado de otros elementos (surfactantes, fragancias, Cloruro de Sodio, Silicato de Sodio, Hidróxido de Sodio, antioxidantes y agentes antiespumantes) (Odabasi, 2008). Se ha establecido que el Hipoclorito de Sodio puede generar sustancias tóxicas a través de reacciones con compuestos orgánicos como los alcoholes, las cetonas y los ésteres (Bond et al., 2014), por lo que las etiquetas de productos químicos que lo contienen indican expresamente que se debe evitar su mezcla con otros agentes de limpieza. Específicamente, al ser mezclado con sustancias a base de Amonio, reacciona formando Cloraminas (NH2Cl y NHCl2), mientras que su mezcla con limpiadores de naturaleza ácida puede causar la liberación de Cloro gaseoso (Cl2) (Nazaroff & Weschler, 2004).

Los productos comerciales con Hipoclorito de Sodio contienen estabilizantes que son añadidos para minimizar su reacción con componentes orgánicos en la formulación. Sin embargo, el largo tiempo que puede pasar entre la producción y el uso de la sustancia (incluso del orden de meses), permite que sean posibles reacciones entre el Hipoclorito y los surfactantes contenidos, de tal forma que se generen derivados clorados (Odabasi, 2008; Odabasi et al., 2014). Al respecto, estudios realizados por Shin y Lim (2017) y Ayri et al. (2020), identificaron y cuantificaron la generación de hasta nueve compuestos orgánicos volátiles halogenados (Cloroformo, Tetracloruro de Carbono, Tetracloroetileno, Clorobenceno, 2-clorotolueno, 4-clorotolueno, 1,2-diclorobenceno, 1,3-diclorobenceno y 1,4-diclorobenceno) y de dos ácidos haloacéticos (Ácido Dicloroacético, Ácido Tricloroacético), tras diversos análisis efectuados sobre productos de limpieza y desinfección adquiridos en la República de Corea, Estados Unidos, Alemania y Turquía.

En cuanto al Cloroformo (CHCl3), la reacción del Cloro activo generado por el Hipoclorito de Sodio, con la materia orgánica natural presente en las superficies a tratar (mesas, cocinas, inodoros, etc.), puede formar dicho Trihalometano volátil (Andra et al., 2015; Odabasi, 2008). Este agente químico, de hecho, se encuentra presente en el agua potable como un subproducto de los procesos de tratamiento de esta (Lévesque et al., 2002; Odabasi, 2008; Wawryk et al., 2021), y su concentración en ambientes interiores aumenta cuando el agua es sometida a procesos de calentamiento y/o evaporación (Andra et al., 2015; Odabasi et al., 2014). Entre otras razones, es por esto que cuando se realizan diluciones de Hipoclorito de Sodio en actividades de limpieza y desinfección, se aconseja emplear agua a temperatura ambiente (Chang et al., 2020; Gharpure et al., 2020).

Otros derivados clorados están presentes como componentes de productos comerciales, tales como el Tricloroetileno (C2HCl3) en limpiadores de alfombras, y el Cloruro de Metileno o Diclorometano (CH2Cl2) en removedores de pintura (Haz-Map, 2020; Singla, 2020).

El mecanismo de exposición ocupacional a estos derivados clorados ocurre principalmente por inhalación, tras la volatilización de estas sustancias durante y después del desarrollo de los procesos de limpieza y desinfección. Sin embargo, la acción abrasiva de ciertos productos y el empleo de herramientas mecánicas en las tareas generan la emisión de partículas sólidas o líquidas que se suspenden en el aire y también pueden inhalarse (Ayri et al., 2020). De acuerdo con Bello et al. (2009), las actividades de limpieza y desinfección se clasifican según el potencial de exposición por la inhalación de derivados clorados, en: a) de baja exposición, como la limpieza de pisos en la que se generan bajas concentraciones de compuestos orgánicos volátiles halogenados, porque los productos se emplean más diluidos, b) de exposición media, como la limpieza de ventanas, espejos, lavamanos, mesones e inodoros, porque se emplean agentes más concentrados y se suele atomizarlos para su aplicación, y c) de alta exposición, como las tareas combinadas que se desarrollan en pequeños espacios (baños, habitaciones, oficinas), de tal forma que la concentración de compuestos orgánicos volátiles halogenados en el aire puede aumentar rápidamente en un corto periodo de tiempo.

Además de lo anterior, la exposición ocupacional por vía dérmica al Cloroformo, al Tetracloruro de Carbono (CCl4), y a otros compuestos orgánicos volátiles halogenados durante el uso de Hipoclorito de Sodio y agentes precursores del Cloro, no debe despreciarse (Bondi, 2011; Odabasi, 2008).

Desarrollo de labores de limpieza y desinfección. Fuente: 123rf.com

Potencial carcinogénico de diversos agentes para los seres humanos

La identificación del potencial carcinogénico de diversos agentes físicos, químicos y biológicos, de las condiciones de trabajo, de los componentes de la dieta, y de otras exposiciones de la vida cotidiana de las personas, es un paso inicial necesario en la prevención del cáncer. Esta información sobre las causas del cáncer, es un elemento clave para el desarrollo de acciones que reduzcan la exposición humana a agentes carcinógenos (Samet et al., 2020).

Particularmente la IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, de la Organización Mundial de la Salud), ha evaluado a la fecha el potencial carcinogénico de más de 1.000 agentes dentro de su programa de monografías «Monographs on the Identification of Carcinogenic Hazards to Humans». Este proceso de evaluación, realizado por grupos de trabajo compuestos por expertos en caracterización de la exposición, epidemiología, bioensayos de cáncer, mecanismos carcinógenos, evaluación de riesgos y revisión sistemática y filosofía de la ciencia, considera al día de hoy tres corrientes de evidencia científica: estudios de cáncer en seres humanos, estudios de cáncer en animales de experimentación, y evidencia mecanicista (características clave que describen una secuencia de eventos biológicos que, se postula, ocurren durante la carcinogénesis) (Samet et al., 2020).

De acuerdo con el preámbulo actualizado del programa de monografías de la IARC (2019), a continuación se presentan las cuatro categorías establecidas por dicha entidad para la clasificación del potencial carcinogénico de diversos agentes para los seres humanos:

  • El agente es carcinógeno para los seres humanos (Grupo 1): esta categoría se utiliza siempre que haya pruebas suficientes de carcinogenicidad en seres humanos. Además, esta categoría puede aplicarse cuando hay evidencia fuerte en humanos expuestos de que el agente exhibe características clave de carcinógenos y evidencia suficiente de carcinogenicidad en animales de experimentación.
  • El agente es probablemente carcinógeno para los seres humanos (Grupo 2A): esta categoría generalmente se aplica cuando el grupo de trabajo ha realizado al menos dos de las siguientes evaluaciones, incluida al menos una que involucra a seres humanos expuestos o células o tejidos humanos:
  1. Evidencia limitada de carcinogenicidad en humanos,
  2. Evidencia suficiente de carcinogenicidad en animales de experimentación,
  3. Evidencia fuerte de que el agente exhibe características clave de carcinógenos.

Por separado, esta categoría generalmente se aplica si hay evidencia sólida de que el agente pertenece, según consideraciones mecanicistas, a una clase de agentes para los cuales uno o más miembros han sido clasificados en el Grupo 1 o en el Grupo 2A.

  • El agente es posiblemente carcinógeno para los humanos (Grupo 2B): esta categoría generalmente se aplica cuando el grupo de trabajo ha realizado solo una de las siguientes evaluaciones:
  1. Evidencia limitada de carcinogenicidad en humanos,
  2. Evidencia suficiente de carcinogenicidad en animales de experimentación,
  3. Evidencia fuerte de que el agente exhibe características clave de carcinógenos (independientemente de si proviene de humanos o células humanas expuestas o de sistemas experimentales).
  • El agente no es clasificable en cuanto a su carcinogenicidad para los seres humanos (Grupo 3): los agentes que han sido estudiados y no pertenecen a ningún otro grupo se clasifican generalmente en esta categoría. Por lo general, esta categoría se usa cuando hay evidencia menos que suficiente en animales y evidencia inadecuada en humanos. Esta categoría también se utiliza cuando existe una fuerte evidencia de que el mecanismo de carcinogenicidad en animales de experimentación no opera en humanos y la evidencia en humanos es inadecuada. Una evaluación como grupo 3 no es una determinación de no carcinogenicidad o de seguridad general en la exposición al agente estudiado; a menudo significa que el agente tiene un potencial carcinogénico desconocido y que existen importantes brechas de conocimiento en la investigación.

Potencial carcinogénico de los derivados clorados de interés

A continuación, se presenta el potencial carcinogénico para los derivados clorados de interés, por su generación en el desarrollo de labores de limpieza y desinfección (Andra et al., 2015; Ayri et al., 2020; Odabasi, 2008; Odabasi et al., 2014; Shin & Lim, 2017; Singla, 2020):

Tabla 1. Potencial carcinogénico para derivados clorados de interés.

Nombre

Número

CAS

Clasificación IARC Monografía (año)

Sitio(s) del cáncer, de acuerdo con la evidencia

Cloroformo 67-66-3 Grupo 2B 73 (1999) Riñones, hígado (evidencia suficiente en ratones)
Tetracloruro de Carbono 56-23-5 Grupo 2B 71 (1999) Hígado (evidencia suficiente en ratones)
Tetracloroetileno 127-18-4 Grupo 2A 106 (2014) Vejiga (evidencia limitada en seres humanos)
Clorobenceno 108-90-7 No ha sido estudiado por la entidad
2-clorotolueno 95-49-8 No ha sido estudiado por la entidad
4-clorotolueno 106-43-4 No ha sido estudiado por la entidad
1,2-diclorobenceno 95-50-1 Grupo 3 73 (1999) La evidencia sugiere que no es carcinógeno en animales de experimentación
1,3-diclorobenceno 541-73-1 Grupo 3 73 (1999) Evidencia inadecuada de carcinogenicidad en animales de experimentación
1,4-diclorobenceno 106-46-7 Grupo 2B 73 (1999) Hígado, riñones (evidencia suficiente en ratones)
Ácido Dicloroacético 79-43-6 Grupo 2B 106 (2014) Hígado, bronquios y pulmones (evidencia suficiente en ratones)
Ácido Tricloroacético 76-03-9 Grupo 2B 106 (2014) Hígado (evidencia suficiente en ratones)
Tricloroetileno 79-01-6 Grupo 1 106 (2014) Riñones (evidencia suficiente en seres humanos), linfoma no Hodgkin, hígado (asociación positiva en seres humanos)
Cloruro de Metileno 75-09-2 Grupo 2A 110 (2017) Conducto biliar, linfoma no Hodgkin (asociación positiva en seres humanos)

Fuente: elaboración propia a partir de información de IARC (2020).

Prevención del cáncer ocupacional, desde la órbita de la Seguridad y Salud en el Trabajo

En Colombia, de acuerdo con el Decreto 1477 de 2014 del Ministerio del Trabajo, “por el cual se expide la Tabla de Enfermedades Laborales”, en relación con el cáncer de origen ocupacional, los compuestos orgánicos volátiles halogenados han sido definidos como factores de riesgo para el desarrollo de las siguientes enfermedades:

Tabla 2. Cáncer de origen ocupacional generado por derivados halogenados.

Factor de riesgo ocupacional

Enfermedades (CIE-10)

Hidrocarburos alifáticos o aromáticos (sus derivados halogenados tóxicos)

§  Cloruro de Metilo

§  Cloruro de Metileno

§  Cloroformo

§  Tetracloruro de Carbono

§  Cloruro de Etilo

§  1,1-dicloroetano

§  1,1,1-tricloroetano

§  Tetracloroetano

§  Tricloroetileno

§  Tetracloroetileno

§  Cloruro de Vinilo

§  Bromuro de Metilo

§  Bromuro de Etilo

§  1,2-dibromoetano

§  Clorobenceno

§  Diclorobenceno

§ Tumor maligno del colón (C18), de la unión rectosigmoidea (C20), del recto (C21)

§ Angiosarcoma de hígado (C22.3)

§ Neoplasia maligna de páncreas (C25)

§ Neoplasia maligna de laringe (C32)

§ Neoplasia maligna de bronquios y de pulmón (C34)

§ Tumor maligno de la próstata (C61)

§ Tumor maligno del riñón, excepto de la pelvis renal (C64)

§ Linfoma no Hodgkin (C82.0-C82.1-C82.2)

§ Mieloma Múltiple (C90.0)

§ Leucemia Mieloide (C92)

§ Leucemia Linfocítica Crónica (C91.1)

 

Fuente: elaboración propia a partir de información del Ministerio del Trabajo (2014). En negrilla aparecen los derivados halogenados presentes en desarrollo de labores de limpieza y desinfección.

En relación con lo anterior, la Resolución 0312 de 2019 del Ministerio del Trabajo, “por la cual se definen los Estándares Mínimos del Sistema de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo SG-SST”, establece en su artículo 16 la priorización de los riesgos asociados al procesamiento, manipulación o trabajo con sustancias carcinógenas causantes de enfermedades incluidas en la Tabla de Enfermedades laborales. Este estándar, antiguo 4.1.3 de la Resolución 1111 de 2017 del Ministerio del Trabajo, se deriva del artículo 9 de la Ley 1562 de 2012, que obliga al desarrollo de un mínimo de actividades preventivas cuando existe exposición ocupacional a sustancias carcinógenas.

En cumplimiento del estándar, las empresas deberán revisar las listas de materias primas e insumos, productos intermedios o finales, subproductos y desechos (como lo son los derivados clorados presentes en labores de limpieza y desinfección), y verificar si estos son o están compuestos por sustancias catalogadas como carcinógenas en el Grupo 1 de la IARC. Sin embargo, es una buena práctica revisar también los agentes químicos incluidos en los Grupos 2A y 2B de la IARC, de acuerdo con la descripción de las categorías de dicha entidad, y bajo el principio de precaución; según el cual ante la incertidumbre científica frente al riesgo, debida al rezago en su conocimiento y la gravedad de los daños ocasionados, la toma de medidas preventivas evita exposiciones adicionales y protege la salud humana (Bondi, 2011).

A partir de la información suministrada en este artículo, en relación con los derivados clorados presentes en procesos de limpieza y desinfección, y la revisión de su potencial carcinogénico para los seres humanos, desde la órbita de la Seguridad y Salud en el Trabajo se puede plantear la siguiente estrategia concreta para eliminar o reducir la exposición ocupacional de los trabajadores a estos agentes químicos:

  • El desarrollo del cáncer en seres humanos incluye múltiples vías y mecanismos de exposición (Krewski et al., 2019), constituyendo lo que ha sido denominado «exposoma», o suma de las exposiciones a agentes con potencial carcinogénico a lo largo de la vida (Mikeš et al., 2019); de tal forma que en la prevención del cáncer de origen ocupacional deberán evaluarse tanto las condiciones intralaborales, como las extralaborales e individuales en los trabajadores.
  • Las condiciones intralaborales podrán abordarse iniciando con la priorización de sustancias con base en peligrosidad y condiciones de trabajo (para lo cual se puede hacer uso de metodologías cualitativas o simplificadas), para proseguir con la medición de los contaminantes químicos priorizados en el ambiente de trabajo y en el trabajador, cuando esto sea técnicamente viable.
  • Las condiciones extralaborales e individuales deberán incluirse dentro de los programas de vigilancia epidemiológica que sean establecidos por la empresa, garantizando la recopilación, el análisis, la interpretación y la difusión continuada y sistemática de datos de salud de los trabajadores. La vigilancia de la salud de los trabajadores debería incluir la definición del perfil de cargo con los marcadores biológicos correspondientes (ver Tabla 3), la realización de los exámenes médicos que sean necesarios, el mantenimiento de registros y la utilización de resultados para ayudar a evaluar el programa (Niño-Barrero et al., 2020).

Tabla 3. Valores límites de exposición y marcadores biológicos para derivados clorados de interés.

Nombre

Número

CAS

TLV® Sustancia indicadora y matriz biológica Tiempo de muestreo

BEI®

Cloroformo 67-66-3 10 ppm (TWA) La sustancia no cuenta con un BEI®
Tetracloruro de Carbono 56-23-5 5 ppm (TWA) La sustancia no cuenta con un BEI®
10 ppm (STEL)
Tetracloroetileno 127-18-4 25 ppm (TWA) Tetracloroetileno en aire espirado Antes del turno 3 ppm
100 ppm (STEL) Tetracloroetileno en sangre Antes del turno 0.5 mg/L
Clorobenceno 108-90-7 10 ppm

(TWA)

4-clorocatecol en orina (con hidrólisis) Fin del turno al final de la semana laboral 100 mg/g de creatinina
p-clorofenol en orina (con hidrólisis) Fin del turno al final de la semana laboral 20 mg/g de creatinina
2-clorotolueno 95-49-8 50 ppm (TWA) La sustancia no cuenta con un BEI®
4-clorotolueno 106-43-4 La sustancia no cuenta con TLV® ni BEI®
1,2-diclorobenceno 95-50-1 25 ppm (TWA) La sustancia no cuenta con un BEI®
50 ppm (STEL)
1,3-diclorobenceno 541-73-1 La sustancia no cuenta con TLV® ni BEI®
1,4-diclorobenceno 106-46-7 10 ppm (TWA) La sustancia no cuenta con un BEI®
Ácido Dicloroacético 79-43-6 0.5 ppm (TWA) La sustancia no cuenta con un BEI®
Ácido Tricloroacético 76-03-9 0.5 ppm (TWA) La sustancia no cuenta con un BEI®
Tricloroetileno 79-01-6 10 ppm (TWA) Ácido Tricloroacético en orina Fin del turno al final de la semana laboral 15 mg/L
25 ppm (STEL) Tricloroetanol en sangre (sin hidrólisis) Fin del turno al final de la semana laboral 0.5 mg/L
Cloruro de Metileno 75-09-2 50 ppm (TWA) Cloruro de Metileno en orina Al final del turno 0.3 mg/L

Fuente: elaboración propia a partir de información de ACGIH (2020). Valores adoptados para Colombia a través del artículo 154 de la Resolución 2400 de 1979.

  • En relación con los controles de exposición, de acuerdo con el esquema de jerarquización propuesto por el artículo 2.2.4.6.24. del Decreto 1072 de 2015, Único Reglamentario del Sector Trabajo, se deberá privilegiar la implementación de los denominados “controles duros”, enfocados en la desaparición o reducción del peligro, a través de la eliminación o sustitución de los productos de limpieza y desinfección que generan los derivados clorados (Odabasi et al., 2014), o la adecuación de controles de ingeniería para la remoción o dilución de los contaminantes presentes en el aire. Pese a lo anterior, en muchas organizaciones no será factible un enfoque en “controles duros”, estableciéndose entonces los llamados “controles blandos”, que buscan reducir la exposición al peligro y de esta forma la materialización del riesgo, tales como los controles administrativos y el empleo de elementos de protección personal (EPP) por parte de los trabajadores (Hernández, 2020b).
  • En un escenario en el que se dificulte controlar la generación de derivados clorados tras la realización de labores de limpieza y desinfección, los empleadores y usuarios de este tipo de productos deberán recurrir a las herramientas a su alcance, tales como: la lectura y seguimiento de las instrucciones de las etiquetas y Fichas de Datos de Seguridad dispuestas por su fabricante -en este caso, el empleador no solo se asegurará de la disponibilidad de estos documentos, sino que deberá impartir capacitación y entrenamiento a los trabajadores para que comprendan el uso correcto de la información (Niño-Barrero et al., 2020)-, la utilización de agua a temperatura ambiente para las diluciones (a menos que se indique lo contrario en las etiquetas y FDS), evitar mezclar sustancias químicas, emplear protección para los ojos y la piel (Chang et al., 2020; Gharpure et al., 2020), asegurar una ventilación adecuada en las áreas de desarrollo de actividades, para reducir las concentraciones de compuestos orgánicos volátiles halogenados en espacios interiores (Shin & Lim, 2017; Odabasi et al., 2014), y no permitir que otras personas ajenas a la actividad se encuentren en estas áreas durante e inmediatamente después de la aplicación de los productos (Mikeš et al., 2019); disminuyendo de esta forma las exposiciones pasivas (Andra et al., 2015).

Productos de limpieza y desinfección. Fuente: 123rf.com

Conclusión

El cáncer de origen ocupacional es altamente prevenible (Partanen et al., 2009), y la estrategia sugerida para lograr este objetivo se fundamenta en las medidas especificadas en el Convenio 139 y la Recomendación 147 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sobre el cáncer profesional, adoptados por la 59a. Reunión de la Conferencia General de la OIT, Ginebra, 1974 (OIT, 1974a; OIT, 1974b), a saber (Partanen et al., 2009):

  • Determinar periódicamente los agentes cancerígenos cuya exposición en el trabajo estará prohibida o sujeta a autorización o control, y aquellos a los que se aplicarán otras disposiciones;
  • Reducir al mínimo la cantidad de trabajadores expuestos y la duración y los niveles de exposición;
  • Proveer medidas de protección a los trabajadores contra los riesgos de exposición y asegurar el establecimiento de un sistema de registros;
  • Informar a los trabajadores sobre los peligros y su protección;
  • Realizar los exámenes médicos y las investigaciones biológicas y de otro tipo, necesarios para evaluar la exposición o el estado de su salud de sus empleados;
  • Proporcionar los servicios de inspección apropiados.

Referencias

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