Mar. Dic 6th, 2022

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Por: Yezid Fernando Niño Barrero / Gerente técnico Consejo Colombiano de Seguridad / Bogotá, Colombia / Marzo de 2021

Desde el inicio de la pandemia de la COVID-19, los responsables de seguridad y salud en el trabajo de las empresas han tenido el gran reto de ir aprendiendo poco a poco sobre las medidas preventivas que se pueden adoptar para evitar el contagio de sus trabajadores. En febrero de 2020, el escaso conocimiento sobre los mecanismos de contagio nos llevó a tomar medidas que en algunos casos resultaban extremas; en otros casos, algunas medidas se consideraron por sí mismas peligrosas.

El caso de las cabinas de desinfección fue uno de esos ejemplos donde, buscando un beneficio de prevención el contagio, se puso en riesgo la salud de las personas. En su momento el Consejo Colombiano de Seguridad (CCS), el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA), el Ministerio de Salud y Protección Social y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzaron distintas advertencias sobre el riesgo que traían este tipo de dispositivos (CCS, 2020; INVIMA, 2020; MinSalud, 2020; OPS, 2020).

Recientemente, otras medidas se han señalado como innecesarias debido a que no previenen el contagio, tales como la desinfección de zapatos y el uso de tapetes impregnados con desinfectantes; estas medidas, si bien no se espera que generen una afectación directa en las personas o les cause algún riesgo, sí ocasionan un aumento en el uso de sustancias químicas y exposición de los trabajadores encargados de la limpieza en las instalaciones.

Para la definición de medidas de prevención del contagio es importante entender cómo se produce dicho contagio; frente a esto, la Organización Mundial de la Salud (2020b) ha señalado que la COVID-19 “se propaga entre las personas, principalmente, cuando una persona infectada está en contacto cercano con otra persona, el virus se puede propagar a través de pequeñas partículas líquidas expulsadas por una persona infectada a través de la boca o la nariz al toser, estornudar, hablar, cantar o resoplar”.

Por otro lado, algunos estudios empezaron a mostrar la posibilidad de la transmisión por vía de aerosoles o vía aérea (Erath et al., 2020), lo que empezó a generar alertas desde diferentes sectores académicos para que se tomaran medidas de protección frente a esta vía de exposición al virus. Actualmente, en las recomendaciones sobre el uso de tapabocas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del 1 de diciembre de 2020, se señala que “la transmisión por aerosoles puede producirse en entornos y circunstancias particulares, sobre todo en lugares cerrados, abarrotados de gente y mal ventilados, en los que personas infectadas pasan mucho tiempo con otras. Algunos estudios sugieren que estas circunstancias se darían en restaurantes, ensayos de coros, clases de gimnasia, clubes nocturnos, oficinas y lugares de culto” (Organización Mundial de la Salud, 2020).

Frente a este aspecto es importante entender que las personas emiten pequeñas gotas, puede haber entre 40.000 y más de dos millones de gotas liberadas por un estornudo, en comparación con menos de 100.000 por tos y 3.000 por hablar en voz alta (Qian & Zheng, 2018), y las gotas mas pequeñas de menos de 5 micras pueden permanecer en el aire, incluso durante horas (Erath et al., 2020). En caso de no tener una buena ventilación en el lugar, estas gotas se pueden concentrar en la habitación, oficina o espacio cerrado, aumentando el riesgo de los ocupantes a contraer la enfermedad, de allí la importancia en el uso de protección respiratoria, el distanciamiento y la adecuada ventilación.

Figura  1: Columnas térmicas producidas por una persona en un entorno inactivo. Tomado de Bhagat et al., (2020).

Para entender la propagación de estas gotas en el aire, Bhagat et al. (2020) desarrollaron un estudio bajo dos condiciones, con y sin tapabocas. De acuerdo con las imágenes de la Figura 1, en los paneles (a – c) no se usa tapabocas, mientras que en los paneles (d – f) se usa un tapabocas desechable de tres capas no quirúrgica. El sujeto en la imágenes a y d está sentado tranquilamente respirando por la nariz, en las imágenes b y e es cuando habla a un volumen de conversación y en las imágenes c y f, el sujeto se encuentra riendo (Bhagat et al., 2020). Esto nos muestra que el uso de protección respiratoria es útil para evitar la propagación de las microgotas; a través de esta medida, la persona infectada reduce el rango de expansión de las microgotas en el espacio donde se encuentra.

Ventilación en lugares de trabajo

Actualmente, en un escenario de reactivación económica, se han permitido cada vez más lugares de trabajo habilitados, lo que genera más espacios de interacción entre las personas; en algunos de estos espacios se debe mantener el tapabocas en forma permanente y en otros, como los restaurantes, se presentan momentos en los cuales las personas deben retirarse su Elemento de Protección Personal (EPP), generando situaciones de alta propagación de gotas y aerosoles sobre todo el espacio.

Frente a los diferentes escenarios de interacción de personas, es fundamental entender que la estimación del riesgo de infección por transmisión a través del aire tiene una relación directa con la ventilación, la cual cuenta con tres elementos clave: la tasa de ventilación, la dirección del flujo y el patrón del flujo de aire, como se muestra en la Figura 2 (Qian & Zheng, 2018).

Figura  2: Tres elementos clave de la ventilación que afectan la transmisión por el aire. Tomado de Qian & Zheng, (2018).

Frente a estos tres elementos, Qian & Zheng (2018) señalan que una tasa de ventilación más alta puede diluir el aire contaminado dentro del espacio más rápidamente y disminuir el riesgo de infección cruzada; la dirección de flujo controlada tiene como objetivo prevenir infecciones cruzadas entre diferentes salas o cubículos, lo que indica que es un método eficaz para evitar la transmisión aérea de largo alcance entre habitaciones. Finalmente, mantener la dirección del flujo de aire de los cubículos limpios a los cubículos sucios es una forma eficaz de prevenir la infección cruzada entre los cubículos.

Para el contexto colombiano se han emitido recomendaciones oficiales frente a la ventilación en la Resolución 223 de 2021 del Ministerio de Salud y Protección Social, que modificó el anexo técnico del protocolo general de bioseguridad para mitigar, controlar y realizar el adecuado manejo de la pandemia del coronavirus COVID-19, que había sido establecido mediante la resolución 666 de 2020; allí se formulan algunas medidas generales sobre la ventilación en los lugares de trabajo:

  • Siempre que sea posible mantener puertas y ventanas abiertas para lograr intercambio de aire natural.
  • Todos los ambientes de trabajo deben tener un alto flujo de aire natural, realizar las adaptaciones necesarias para garantizar una adecuada ventilación y evitar que haya grupos de personas trabajando en lugares de baja ventilación.
  • Realizar la evaluación y adecuación de las condiciones de ventilación y aforo máximo de los lugares de trabajo, de manera que minimicen el riesgo de contagio.
  • Mantener los grupos de trabajo separados en tiempo y lugar, favoreciendo el distanciamiento físico entre trabajadores de distintas áreas.
  • Favorecer todas las actividades laborales y de bienestar que sean posibles en espacios abiertos y con distanciamiento físico.
  • Propiciar, en lo posible, lugares de descanso al aire libre, tipo terrazas, patios abiertos o jardines.
  • Si el lugar de descanso es cerrado, mantener abiertas las puertas y ventanas.

Por otro lado, frente a la ventilación en lugares cerrados se señalan, en la Resolución 223 de 2021, las siguientes condiciones:

  • En lugares cálidos, además de la ventilación natural con puertas y ventanas abiertas puede usarse ventiladores sin recirculación de aire.
  • En los entornos cerrados con aire acondicionado se debe revisar si existe recirculación de aire. La recirculación en el contexto actual puede favorecer el transporte de aerosoles con la presencia del virus. Los filtros de partículas y el equipo de desinfección en corrientes de aire recirculado pueden reducir este riesgo, pero no son eficaces para eliminar el riesgo de transmisión. En el caso de unidades centrales de tratamiento de aire a nivel de edificio o que prestan servicio a varias zonas, se debe evitar la recirculación y, si es posible, el sistema debe funcionar con un 100 % de aire exterior. Adicionalmente, se puede complementar la ventilación existente con purificadores de aire portátiles que incluyan sistemas de filtración mecánica para capturar las microgotículas en el aire.
  • Garantizar la correcta circulación del aire. En caso de requerir sistema de ventilación artificial, se recomienda que el sistema trabaje en el modo de máxima renovación de aire y mínima recirculación y, en lo posible, garantice por lo menos 4 renovaciones del volumen ventilado cada hora. Además, que se inspeccione periódicamente, que los filtros utilizados se cambien de acuerdo con las recomendaciones del fabricante y los sistemas de conductos se limpien periódicamente.
  • Tomar medidas para favorecer la circulación y recambio de aire en espacios cerrados o con escasa ventilación. Se recomienda un flujo mínimo de aire equivalente a 4 veces el volumen del espacio a ventilar cada hora.

Figura 3. Cálculo de la reducción del riesgo relativo de transmisión con la implementación de controles técnicos. Tomado de (AIHA, 2020).

La Figura 3 muestra cómo se reduce el riesgo relativo de transmisión con la aplicación de controles técnicos. Se puede observar que, entre mayor número de renovaciones de aire haya por hora, menor es el riesgo relativo de contraer la enfermedad, esto contando que se apliquen las demás medidas de bioseguridad. La ventilación juega un papel fundamental en la eliminación del aire cargado de virus exhalado, lo que reduce la concentración general y, por lo tanto, cualquier dosis posterior inhalada por los ocupantes (Morawska et al., 2020).

Para mantener unas condiciones mínimas de ventilación en los espacios donde se concentran las personas, se deberían integrar un gran número de variables, dentro de las cuales se encuentra la ubicación del lugar de trabajo, el diseño de puertas y ventanas, la cantidad de ocupantes y tiempo de permanencia, el proceso productivo como tal (puede requerir minimizar el ingreso de aire externo sin tratar para garantizar la inocuidad del producto), el uso de sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC), el clima y las condiciones meteorológicas, entre otros.

De acuerdo con el estudio realizado por Morawska et al, (2020), se plantean las siguientes recomendaciones generales para la ventilación:

  • Modificar los sistemas HVAC para aumentar la ventilación, esto debe hacerse de acuerdo con las especificaciones técnicas del equipo.
  • Realizar el calculo de la ventilación natural utilizando métodos definidos en la norma EN 16798-7:2019.
  • Evitar la recirculación del aire, en lo posible garantizar la entrada de aire exterior y si hay aire recirculado, este debe ser filtrado o desinfectado mediante dispositivos de Ultravioleta Germicida (GUV).
  • Si es necesario utilizar algún sistema de refrigeración (aire acondicionado), deberá asegurarse que se cuente con ventilación adicional con aire exterior de manera frecuente, a través de, por ejemplo, la apertura de una ventana.

Ventilación en vehículos

Durante el desplazamiento en la ciudad, las personas tienen alternativas como el transporte público, el uso de vehículo personal, bicicletas o scooter y el uso de taxis o vehículos solicitados mediante plataformas. En algunos estudios se ha reconocido el peligro de transmisión mientras se viaja en un automóvil (Mathai et al., 2021), frente a esto los autores realizaron algunas simulaciones sobre cómo se produce el flujo de aire al interior de un vehículo, se hicieron pruebas con diferentes configuraciones de las ventanas, siendo la Configuración 1 (todas las ventanas cerradas) la que presentó una menor tasa de cambio de aire y la configuración de todas ventanas abiertas (Configuración 6) tiene la tasa más alta, como se observa en la figura 4.

Figura 4. Tasa de cambio de aire por cada configuración de ventanillas. Tomado de Mathai et al. (2021).

Mathai, et al (2021) demostraron que, si bien tener todas las ventanas abiertas es el mejor escenario para el cambio de aire al interior del vehículo, no siempre es posible y por lo tanto “establecer un flujo de ventilación cruzada dominante dentro de la cabina del automóvil es crucial para minimizar el transporte de partículas potencialmente infecciosas entre los ocupantes del automóvil” como se ve en la Figura 5, esto dado en las configuraciones 2 a 5 que variaron entre 2 y 3 ventanas abiertas.

Figura 5. Flujo de aire cruzado con las ventanas Frontal Derecha (FR) y Trasera Izquierda (RL). Tomado de Mathai, et al (2021).

En la Figura 5 se observa que las líneas de corriente se iniciaron en la apertura de la ventana Trasera Derecha (RL). El color aerodinámico indica la velocidad del flujo. Los recuadros muestran las ventanas Frontal Derecha (FR) y Trasera Izquierda (RL) coloreadas por la velocidad normal. La ventana RL tiene una fuerte entrada (positiva) de aire ambiental, concentrada en su parte trasera, mientras que la ventana FR muestra predominantemente un flujo hacia afuera (negativo) hacia el ambiente. Vale la pena señalar que en este caso se simularon ocupantes en las ventanas Delantera Izquierda (FL) y en la Trasera Derecha (RR).

La medición de dióxido de carbono (CO2) como indicador de las condiciones de ventilación

Desde el CCS, interesados en generar recomendaciones completas sobre las medidas a tomar para reducir el riesgo de contagio, se comprende que el diseño de los sistemas de ventilación puede ser un ejercicio complejo, al igual que evaluar su eficiencia, es por esto que, con base en lo que diferentes estudios han empezado a señalar, hace una revisión sobre el uso de la medición de CO2 como indicador de las condiciones de ventilación, para esto se realizó un ejercicio de medición de concentraciones de CO2 en diferentes ambientes laborales bajo condiciones normales de trabajo.

El dióxido de carbono (CO2) es un gas inodoro, incoloro, es más denso que el aire y puede acumularse en las zonas más bajas, produciendo una deficiencia de oxígeno; este gas se encuentra en forma natural en la atmósfera, producto de la respiración celular y como consecuencia de la quema de combustibles fósiles, principalmente. Al ser un producto de la respiración de las personas es razonable encontrarlo en altas concentraciones en áreas donde hay personas aglomeradas y con escasa ventilación.

Las mediciones fueron realizadas con el equipo TEMTOP® M2000, un monitor de calidad del aire con múltiples sensores para medir diferentes tipos de contaminantes como PM2.5, PM10, CO2, partículas, temperatura y humedad. Para la medición de CO2 utiliza un sensor NDIR (Non-dispersive infrared) que es el método denominado espectroscopia infrarroja, una técnica basada en las vibraciones de los átomos de una molécula (Dinh et al., 2016). Estos sensores de gas espectroscópicos de infrarrojo medio analizan los gases, en función de sus longitudes de onda de absorción, pueden encontrar aplicaciones profundas en la detección de gases trazados, análisis de amplitud, monitoreo ambiental, por nombrar algunos (Tan et al., 2020).

Para la medición se aplicaron las medidas de autocalibración con las que cuenta el dispositivo, permitiendo inicialmente que estuviera el equipo durante seis (6) horas al aire libre y al inicio de cada día de medición se dejó al aire libre durante 30 minutos, haciendo uso de la función correspondiente para calibrar el equipo.

El equipo cuenta con los siguientes rangos de medición:

  • Rango de medición (PM2.5 / PM10): 0 ~ 999 µg / m3
  • Rango de medición (HCHO): 0 ~ 5 mg / m3
  • Rango de medición (CO2): 0 ~ 5000 PPM
  • Entorno operativo: Rango de temperatura: 0-50 °C / Rango de humedad: 0-90 %

Figura 6. Dispositivo Temtop M2000 utilizado para realizar las mediciones.

De acuerdo con las observaciones de Bhagat et al. (2020) es razonable considerar el CO2 como un marcador del aire exhalado, el cual se transporta con el flujo de aire como lo harían las partículas de virus; de allí, considerando la cantidad de dióxido de carbono exhalado y el suministro de aire recomendado, se esperaría que una concentración constante por encima del fondo sería de 750 ppm de CO2, por lo tanto, las concentraciones de dióxido de carbono por encima de este valor, especialmente a nivel respiratorio, pueden indicar que la ventilación es inadecuada y que se deben tomar medidas correctivas.

De acuerdo con ASHRAE (2018), la concentración en el aire exterior en niveles aceptables típicamente están en el rango de 300 a 500 ppm y en el aire interior las concentraciones no deberían ser superiores a 700 ppm por encima de los niveles de dióxido de carbono en exteriores; así mismo, Azuma et al. (2018) señalan que existen numerosos estudios epidemiológicos indican una asociación entre la exposición a niveles de CO2 a partir de 700 ppm y los síntomas relacionados con el síndrome del edificio enfermo. Dadas estas evidencias encontradas y las recomendaciones de los expertos para este ejercicio, se ha tomado como valor de referencia 700 ppm.

La medición de CO2 se realizó a una altura aproximada a las vías respiratorias, buscando los lugares lejanos de las fuentes de aire exterior y donde habitualmente se encuentran los trabajadores de las empresas (Bhagat et al., 2020). Cada medida tomó como mínimo 20 minutos, considerando los tiempos de permanencia de cada trabajador en los ambientes de trabajo. La selección de los lugares para realizar las mediciones se realizó por conveniencia de acuerdo con la disponibilidad de los espacios y la disposición de los encargados de cada uno de los lugares para hacer la correspondiente medición.

El objetivo principal del ejercicio fue identificar bajo las condiciones normales de operación cuáles son las concentraciones máximas de CO2 (en ppm) encontradas y si existía la posibilidad de tomar medidas de control inmediatas y verificar las condiciones de ventilación. La principal medida de intervención tomada fue la apertura de ventanas y puertas, buscando un flujo de aire que recorriera toda el área, facilitando el recambio de aire. En las áreas donde se encontraron concentraciones de CO2 por debajo del límite de referencia (700 ppm) no se aplicaron medidas de intervención porque ya fueron adoptadas previamente o por imposibilidad de hacer un ajuste inmediato de manera inmediata.

Fecha Lugar de medición Descripción del espacio Valor máximo (ppm) Valor luego de intervención
8/03/21 Empresa de servicios Sala de juntas con 8 personas por 3 horas, donde se mantuvieron la puerta y ventanas abiertas 412 N/A
8/03/21 Empresa de servicios Oficina de 5 m2 con 2 personas por 30 minutos, donde la puerta y ventanas se mantuvieron abiertas 450 N/A
4/03/21 Oficina de trabajador independiente Oficina de 6 m2 con 3 personas por una hora, dadas las condiciones climáticas se mantuvieron puerta y ventanas cerradas 1250 410
15/03/21 Sala de espera de una IPS Sala de espera con capacidad para 12 personas, habilitada únicamente para 6, durante el periodo de medición de una hora rotaron un total de 16 personas. Lugar abierto con una ventana abatible parcialmente abierta 423 N/A
15/03/21 Recepción de una IPS Lugar de recepción y registro de los pacientes. El trabajador cuenta con una ventanilla que divide el lugar de atención y una ventana abatible parcialmente abierta. Durante 30 minutos se brindó atención a 13 personas. Máximo se alcanzaron a aglomerar 3 personas 512 N/A
15/03/21 Consultorio médico Consultorio con escritorio y dos sillas para paciente y acompañante y área de examen al paciente. El tiempo de atención fue de 30 minutos con presencia de 3 personas en total. 550 N/A
15/03/21 Vehículo Vehículo de servicio público con 2 ocupantes (conductor y pasajero), viaje de una hora con ventanillas cerradas por condiciones climáticas. 1870 403
16/03/21 Industria de manufactura textil Área de proceso con 4 máquinas y almacenamiento de prendas terminadas. Trabajan simultáneamente 6 personas durante 8 horas en el día. El área tiene una sola puerta de acceso y ventanas con persiana que no permiten su apertura. 1140 650
24/03/21 Industria de manufactura de productos alimenticios Área de recepción de alimentos donde permanentemente están 2 operarios y el personal de entrega (máximo 4 personas en el área). Lugar amplio con ventanas permanentemente abiertas 456 N/A
24/03/21 Industria de manufactura de productos alimenticios Área de procesamiento de alimentos, alistamiento, preparación y empaque. Total de 10 personas en el área. Lugar con ventilación forzada con 2 extractores 850 430
25/03/21 Empresa de envase de productos químicos (productos de aseo institucional) Área de almacenamiento de los productos listos para despacho. En el momento del inventario se aglomeran 5 personas. Lugar permanentemente con la puerta cerrada y no posee ventanas, únicamente un extractor y una persiana 1238 435
25/03/21 Empresa de envase de productos químicos (productos de aseo institucional) Área de envase. 2 operarios y un supervisor en forma permanente. Alternamente, pasaron 3 personas. Lugar amplio con ventanas y puertas permanentemente abiertas. 515 N/A
26/03/21 Coliseo Lugar de entrenamiento de equipo de vóleibol femenino. En total 15 personas incluyendo jugadoras, entrenador y otros asistentes. Coliseo permanece con puertas cerradas, cuenta con ventanas y techo alto con espacio de entrada de aire 402 N/A

 

De acuerdo con las mediciones realizadas, los lugares que presentaron mayor concentración de CO2 fueron el vehículo, la oficina del trabajador independiente, el área de almacenamiento en la empresa de productos químicos y el área de procesamiento en la industria de manufactura de productos alimenticios. En todos estos escenarios se aplicaron medidas de control mediante la apertura de puertas o ventanas logrando concentraciones de CO2 en niveles que se pueden considerar de menor riesgo.

Finalmente, en el área de proceso de la industria de manufactura textil, al no poder adoptar medidas de ventilación de manera inmediata, dado que la puerta de acceso se debe mantener cerrada y las ventanas no se pueden abrir, se recomendó reubicar los puestos de trabajo pasando las máquinas a la zona cercana a las ventanas, al realizar una simulación del trabajo de las 4 personas que operan las máquinas en la nueva ubicación se identificó que la concentración alcanzó 650 ppm, mejorando la condición a la que se exponían habitualmente, pero muy cercano al nivel de riesgo (700 ppm).

Conclusiones

El riesgo de transmisión de la enfermedad a través del aire es algo que se debe considerar al momento de formular medidas de prevención del contagio, por lo que la ventilación de los lugares de trabajo se configura como un requerimiento que se debe evaluar e implementar. Se debería asegurar una tasa ventilación mínimo de 10 L/s/persona (EN 16798-1).

Para asegurar una apropiada ventilación se deben considerar factores como la ocupación, las necesidades del proceso, la disposición de puertas y ventanas, entre otros factores; hay medidas que se pueden tomar de manera inmediata que demostraron una mejoría en las concentraciones de CO2 como la apertura de puertas y ventanas o la reubicación de los trabajadores en áreas cercanas a las fuentes de aire externo.

En otros escenarios que no fueron incluidos en las mediciones realizadas, donde se cuente con sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC), se deben validar las condiciones de operación y recomendaciones del fabricante para aumentar la ventilación provista por el sistema, en todos los casos se debería evitar o disminuir la recirculación del aire. El aire recirculado debería ser filtrado o utilizar sistemas de limpieza y desinfección del aire.

Para el mejoramiento de la ventilación natural evalúe la ubicación y la superficie de las entradas de aire considerando posibles nuevas entradas (agregue o modifique las dimensiones de las ventanas o puertas) (WHO, 2021).

Facilite la ventilación cruzada con puertas o ventanas que se encuentren en lugares opuestos del recinto (ver Figura 7). Se espera que los lugares cercanos a la entrada de aire del exterior tengan menores concentraciones de CO2 y, por lo tanto, menor riesgo de contagio frente a la COVID-19; por otro lado, los lugares cercanos a la salida de aire y los lugares con menor ventilación presentarán mayores concentraciones de CO2 y, por lo tanto, mayor riesgo de contagio. En estos casos, los puestos de trabajo deberán estar dentro del flujo de aire cercanos a la entrada y, debido a que pueden existir lugares cercanos a la salida de aire o lugares con menor ventilación, sumado a la posible presencia de trabajadores contagiados (así sean asintomáticos), las demás medidas como el uso del tapabocas y el distanciamiento físico se deberán mantener. Es posible, para mejorar el flujo de aire, ubicar un ventilador dirigido hacia la salida.

Figura  7. Ventilación cruzada. Fuente: el autor.

El uso de ventiladores o sistemas de refrigeración o calefacción, así como ventiladores de techo aumentan la mezcla de aire dentro del área de trabajo. Estos dispositivos podrán utilizarse únicamente si se ha cumplido la tasa mínima de ventilación (WHO, 2021).

El uso de equipos para medición de CO2 es una estrategia válida para determinar las condiciones de ventilación en los lugares de trabajo; para esto, es recomendable usar un equipo de medición con tecnología NDIR, verificando que los rangos de medición y las condiciones de operación sean apropiadas para el lugar donde se van a realizar las mediciones. Así mismo, se debe definir una estrategia de medición bajo condiciones normales de trabajo, tomando medida a la altura aproximada de las vías respiratorias de los trabajadores y tomando como referencia 700 ppm como concentración límite para la toma de decisiones.

Referencias

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