Sáb. May 28th, 2022

Aunque no lo quiera, o no lo acepte, aunque no lo diga, independientemente de las cualidades, las aptitudes de unos o de otros, el grado de empatía, de compasión o de amor, la única persona que sufre dentro de su ser, de su carne, de su cabeza, es el enfermo. Es él quien debe ser tratado, drenado, analizado, radiografiado, escaneado, observado por muchos aparatos, devorado por grandes máquinas, manoseado, maltratado por manos desconocidas. Es él quien ve su cuerpo decaer, su voluntad disminuir, sus fuerzas declinar. También es él quien ve su intimidad forzada. Es él quien lucha, quien debe afrontar las pruebas causadas por una grave enfermedad. Es él quien lleva los estigmas de lo que ha padecido, y de lo que padece.

FUENTE: Editorial Springer.

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