Dom. Ene 16th, 2022

En el vocabulario de los hijos del positivismo comteano existen términos ineludibles: objetividad, rigor, verdad, muestra, racionalidad y escepticismo. Está bien, aceptemos que nuestro mundo y las maneras de interpretarlo se inscriben en este contexto de lo medible y lo cuantificable, y que éste es el criterio de exclusión social que le da sentido a nuestras vidas catalogando —sin remedio alguno— como idiotas perdidos a todos aquellos que han sido poseídos por extraterrestres o que encuentran en la constelación de Escorpión el misterio de la vida. En efecto, el hombre moderno ha reemplazado sus dogmas y dispuesto que algo “científico” tenga un peso equivalente al que tenía el Espíritu Santo. En esta transmutación de la fe es necesario tratar de discernir de qué manera la ciencia y su práctica han generado percepciones sociales que podrían parecer cuestionables.

FUENTE: Editorial Springer.

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