Sáb. Ene 15th, 2022

Una persona autónoma tiene capacidad para decidir, según sus intereses, el campo laboral al que se quiere dedicar, o para unirse a diferentes planes sociales si le apetece. Además, puede desarrollar actividades como vestirse o desplazarse por su casa por sí misma. Sin embargo, una persona en silla de ruedas (discapacidad física) se encuentra en situación de dependencia, pues la pérdida de autonomía física le impide realizar sin ayuda ciertas actividades, como ducharse. Necesita, por tanto, ayuda de otra persona para llevarlas a cabo. En este caso, la persona con discapacidad física no tiene por qué tener limitaciones a nivel mental; cuando estas existen, la capacidad para tomar decisiones se ve afectada en mayor o menor medida.

FUENTE: Editorial Springer.

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